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Mostrando entradas de septiembre, 2013

EL DESTINO Y DEMÁS COSAS DE UN VIAJE

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A mis 46 años, puedo presumir de cuerpazo digo de haber visto, experimentado, vivido bastantes cosas... Me he cruzado con gente de toda clase e índole, desde un ex-tesorero implicado en una trama de sobres, una actriz con Goya, un pastor en los Pirineos, un cochero en Sevilla... también he cruzado puentes, fronteras, calles de pueblo, avenidas anchas de ciudades y miradas sí he cruzado muchas miradas, hasta de las sucias.... o sea que sirvo igual para un roto y un descosido... como dice el dicho...

A veces hasta miro hacia atrás y me pregunto "cómo he llegado yo hasta aquí" y momento después pienso que si fueron cosas del azar, si soy una marioneta del destino o si todo ello es fruto de mis propias decisiones... Hablándolo con un vecino y siendo el genéro masculino normalmente reacio a admitir que los hades existen - será que su condición de macho alfa no es compatible con eso de no tener siempre el control - él me dijo una cosa bastanta sensata.
Mira el destino no existe, s…

MEMORIAS DE UN SOFA CAMA

Llegué a sus vidas después de una reforma que ni la del escorial según dice mi ama que es rubia y tirando al dramatismo… en realidad antes de esa transformación no había sitio para mí en el hogar, es que soy tirando a grande, ancho de huesos que diría Obelix (es que a veces se dejan tirados unos cómics, libros y demás periódicos y yo aprovecho para mantenerme al tanto, últimamente por cierto a los periódicos ni les echo un ojo, están de un deprimente que pa qué, luego me angustio y no pego ojo pensando que unos hombres de negro vendrán a desahuciar a mis amos y me lleven con ellos) es que ya me he acomodado a mi lugar, justo al lado de la terraza, puedo escuchar los pájaros y también a los puñeteros autobuses que vale está muy bien eso de que nos pongan unos “búhos con ruedas” por las noches pero no veáis el escándalo que arman, los buses y demás niñatos de esos que se emborrachan en el parque de enfrente y luego esperan en la parada a las tantas de la mañana para seguir la fiesta, y…

EL PACTO DE LAS DAMAS

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Las madres de hoy en día somos un ejercicio de equilibrismo constante… es desquiciante, agotador y a veces enriquecedor – contadas veces eso sí.
La relación que tenemos con nuestros retoños es un viaje o más bien una odisea y nosotras nos encontramos a medio camino entre acompañarles como un colega más, dispuestas a saltarse las reglas más elementales a la vez que somos capaces de ser el aduanero más puñetero quien les impedirá cruzar las fronteras del descontrol más absoluto.
Lo dicho, un ejercicio difícil de cumplir con maestría y más si eres rubia, cotilla y bocazas como servidora. Un querer y no poder constante… porque yo no quiero ser la amiga de mi hija pero tampoco me quiero quedar es ser sólo su madre.
Mi madre seguro lo tenía más claro; ella era MADRE, comprensiva, amante, castigadora pero MADRE, de esas que te llena la tartera con bocadillos de Nutella para la merienda, que te tiene la ropa planchada y te castiga por los retrasos y malas notas… y te consuela si te ve trist…