martes, 31 de marzo de 2020

LA CIGARRA Y LA HORMIGA


Estoy detectando una cosa que no me gusta nada de nada... Al margen de las eternas mierdas entre seguidores de un partido u otro que todos habréis podido apreciar (por cierto en serio creéis que es el mejor momento para tirarse los trastos a la cabeza?}; yo desde el extranjero, soy testigo de la crisis sanitaria en España, pendiente de la curva que parece no llegar, miro con temor los números de infectados, ingresos y fallecidos... Y también noto esa sensación soterrada, ese discurso sibilino, esa compasión real pero teñida de algo de alivio al hablar de lo que está pasando en Italia y España... Cómo que en mi país no estamos tan mal eh porque mirad las cifras en los del sur...

Me enerva, me irrita, me pregunto a veces si eso sería el resultado de una envidia acumulada, un rencor fruto de la frustración por la falta de sol, como que para algunos es una recompensa por tener que joderse 11 meses bajo un clima de mierda para poder disfrutar del sol, las playas y la calidad de vida de la cual nosotros disfrutamos casi todo el año..

A algunos les falta recitar la fábula de La Fontaine, esa de la cigarra y la hormiga que acaba con la hormiga esa abnegada trabajadora negándole el cobijo a la alegre cigarra muerta de hambre y frío al llegar el invierno

Dime, pues, holgazana, ¿qué has hecho en el buen tiempo?/

Yo, dijo la Cigarra, a todo pasajero cantaba alegremente

Eso hacías? Pues si cantabas en el verano, ahora baila....

Cambiad hormiga por Holandés, Húngaro, Alemán o Inglés y cigarra por un gondolero veneciano o un camarero de chiringuito en Javea y entenderéis lo que venía a decir.

Lo que no dice la moraleja del querido Juanito de la Fuente es que muchas de esas hormiguitas ya se están relamiendo ante la perspectiva de unas vacaciones en Cigarralandia tiradas de precio por eso de que hay que reactivar la economía a toda costa, que les van a ofrecer los tour operadores, se olvidan también que muchas hormigas mayores optaron por vivir su jubilación como cigarras y seguro que algunos de ellos en ese mismo momento están siendo atendidos por enfermeros y médicos que no trabajan como hormigas noooo sino como auténticos jabatos.

No me gusta, nunca me gustó esa fábula ni esa moraleja quizás porque siempre pensé que la hormiga aún teniendo en parte razón era una jodida amargada que necesita de la inconsciencia de la alegre cigarra para poder encontrar algún sentido a su aburrida vida... Porque qué sería de la hormiga sin la cigarra? Y vice versa... Ambas se necesitan quizás hasta se complementan..
Y yo hormiga de origen y cigarra de adopción sólo os pido una cosa:
Qué nadie caiga en esa trampa porque eso nos llevaría a un mundo en el cualnadie,  ni hormigas y cigarras, moros y cristianos, ricchi e poverri será ni medianamente feliz. Entonces si que habremos perdido la batalla frente al corona virus  nos podremos dar por jodidos todos

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