jueves, 31 de enero de 2008

RAGE AGAINST THE MACHINE

En mi peculiar escala de experiencias traumáticas, justo después de tener un encuentro sexual con Aznar y/o Bush, cenar con Ana Botella y/o Esperanza Aguirre, emborracharme con ZP y/o Bono e ir de compras con Ana Gª Obregón y/o Belén Esteban, viene estar en la cola de un súper un sábado por la mañana sobre las 13h30.
Procuro evitarlo pero este sábado después de ir de rebajas y comprar el vestido para la boda de mi mejor amiga (que se merece un post que supongo publicaré pronto), y haber estado sin pegar ni chapa toda la semana porque mi retoño se fue a esquiar dejándonos su padre y yo como hace unos 12 años cuando ella llegó a nuestra vida y nos obligó a poner un mínimo de orden en nuestro cotidiano, pues eso que tenía una nevera que clamaba por ser un poco más rellena y sus estantes me miraban como acusándome de ser una madre desnaturada que no preveía ni la cena de su retoño que volvería seguramente hambrienta de las 8 horas de viaje en autobús. Allí queda la explicación…
Lo bueno de escribir un blog es que últimamente, pienso como una especie de reportera casera… cuando me ocurre algo o leo una cosa interesante, mi mente lo registra como publicable… Así que este sábado atascada en la cola de súper, me dediqué a ojear los carritos de los demás e imaginar la vida de sus dueños… porque el contenido de nuestra compra es muy revelador… y él de nuestras basuras por cierto….
Yo me precio de tener buen olfato, un instinto que me permite tener una idea bastante precisa de la situación sólo con un par de miradas afiladas, pero esta maravilla de sexto sentido me falla siempre en lo que se refiere a la elección de una caja. Siempre que me pongo en la fila algo se jode… y este sábado ¡cómo no! pasó…
Tenía tres carros delante del mío…. O sea tres dueños… o sea un cuarto de hora cómo máximo para mi liberación… primera desilusión no tenía a tres en espera sino 4… a primera vista no divisé a una diminuta abuela que estaba en el primer puesto… me relajé al ver que llevaba poco en la cinta… yogures desnatados de marca carrefú, brik de leche de la marca carrefú también (es que las pensiones son jodidamente escasas), unos puerros y latas de mejillones en escabeche… bien pensé… le queda un par de minutos porque como bien se sabe, pasados los 65, la gente no suele pagar con tarjeta y lleva la cuenta justita preparada en el monedero… pero un movimiento de la abuela me alertó… se agachó y pude ver que llevaba uno de esos carritos con ruedas que suelen ser de un horroroso tejido escocés plastificado y donde cabe un mundo… y la abuela estaba sacando de las profundidades de su vehículo de compras, lo necesario para un banquete de boda, decenas de huevos, pollo, patatas, hortalizas como para haber dejado la huerta murciana bajo mínimos (mejor así aprovechan los terrenos para hacer un golf, fijo que la abuela era votante del PP), y como colofón un pack de seis botellas de agua, yo a esas alturas ya pensaba que el carrito no tenía fondo… la cajera, española (lo recalco porque quedan pocas, ya sólo quedan las inmigrantes para aceptar ese trabajo de mierda), unos 18 añitos de nada, resoplaba pensando por qué coño dejó el bachiller a medio hacer… soltó: son 37.54€ (el mínimo importe por tanta compra forzó mi admiración, cómo coño lo consiguió) ¿tarjeta carrefú?... la abuela consternada ¿qué es eso hija, yo pago con dineros?, es para tener descuentos soltó la cajera con impaciencia… uyyyyyyy pues yo la quiero entonces, hija es que mi pensión es de 480€ y mi marido es inválido porque se cayó de un andamio hace años… la cajera ya arrepintiéndose mucho haber lo dicho, intentaba no morderla… tendrá que ir a caja central….la vieja ¿andeeee?... abajo en la planta baja… no la puedes hacer tu bonita… nooooooo, señora, yo sólo cobro…es que tengo las piernas mal por la artitis…
Yo casi estaba dispuesta a pagarle la compra a la vieja para que se vaya de una puta vez, pero se ve que la impasibilidad de la cajera ante las quejas de la tercera edad dio sus frutos y se fue la buena mujer arrastrando el carro…
La segunda en entrar en competición eran una mujer de unos 35 años… mal llevados… se la veía cansada, irritada y nerviosa, en cada momento sacaba el móvil de su bolsillo para comprobar la hora o hipotéticos mensajes… mientras la abuela se resistía a dejarle el sitio, ella ya había amontonado el contenido de su carro en la cinta… Pude ver por la cantidad de ropa tipo body y camisetas con cuello de colorines rebajadas a 3 € la unidad que era madre por partida doble, diría dos niños de unos 2 y 5 años que probablemente se quedaron al cargo del padre que sería él quien le está mandado mensajes para que se de prisa porque ya no aguanta más con los dos peleándose en casa… como madre atenta a la alimentación de su familia y altamente influenciada por los anuncios, llevada unos 20 actimel y otros 40 petit suisse de todos los sabores… leche de la buena de esas de crecimiento (me pregunto yo cómo pudimos crecer sin esas cosas)… unos bollos, detergente con el suavizante de regalo, papel de water para un regimiento… y un sinfín de cosas… también llevaba supongo que en un afán de recuperar su antigua silueta unas pastillas de te verde y rojo que cuestan un pastón y se venden en la parafarmacia… de repente agarró su móvil y soltó que siiiiiiii que ya voy… pues que le calientes el puré… cómo que le duele la tripa a Jaime…
La cajera le dijo son 126,24 ¿tarjeta carrefú? Y la mujer sacó todos sus cupones ya preparados, entregó DNI, VISA y tarjeta sin soltar el móvil, firmó y se largó echando chispa…
Ya veía el final de mi calvario… La tercer parejita tenían unos 28 años, recién levantados (tenían el pelo húmedo) y visto los arrumacos no tardarían mucho en volver a la cama… compraron lo necesario para un finde de sexo y cintas vídeo… espero que sin mentiras… a saber… platos pre-cocinados, palomitas, vino del carro, unas pelis y condones, … carísima la compra por lo poco que tenían unos 60 leuros… pero pagaron sin mirar ni el ticket… casi sin dejan de morrearse… la cajera les miraba con envidia y pensaba que además de haber dejado de estudiar tampoco tendría que haber dejado el novio… ni les pregunto por la tarjeta carrefú, se veía que ellos pasaban del tema…
Sólo quedaba un carrito delante del mío…
Una familia, con los hijos, uno pequeño en el cochecito dormido como un ceporro y también muy parecido a un ceporro (todo hay que decir) y el hermano mayor también ceporril que no paraba de chillar y coger cosas de los mostradores que están tentándote a la entrada de las cajas… su padre no podía con él… le quitaba las cosas y el niño iba a por otra… yo me reprimió por no pegarle al niño… y romper esas gafas que le hacía tan repelente… la madre sin inmutarse vaciaba el contenido del carro como un robot, me fijé que ordenaba los productos a conciencia… lácteos y yogures junto con quesos de Burgos, hortalizas y verduras, carne, pescado y un sin fin de congelados… luego agua, leche, cervezas y botellas… luego detergentes y demás utensilios de limpieza… una mujer ordenada… cuando sacó un pack de boxer de colorines del fondo del carro y soltó al marido “pues yo te digo que con lo gordo que te estás poniendo la L ya no te vale”, el marido me miró como avergonzado… el niño mayor se tiró al suelo, histérico porque su padre le quitó un bol de chuches… y le dí una patada disimuladamente pero queriendo… el niño me miró, le miré yo con mi mirada más letal y se calló… dos segundos luego volvió a berrear… la cajera estaba trabajando a una velocidad de F1 para quitárselos de encima… y fue cuando ocurrió… se atascó la máquina del ticket… no quedamos todos en silencio, como si nos hubiese caído una bomba nuclear encima… sólo se escuchaba el niño llorando a pleno pulmón… la madre ya perdió su compostura se dio la vuelta y le soltó un bofetón que le dejó sin respirar… el padre miraba hacia el techo… y la cajera se dejaba los pulmones pidiendo auxilio por el teléfono… sin respuesta…
Yo estaba ya escribiendo este post en mi cabeza, así que me lo tomé bien… intentaba resistir la tentación que me producían las gominolas Aribau y los productos mini (mini rimel, mini laca, mini paquete de chicles, mini chocolatinas) que estaban a mi alcance…
La mujer ya resoplaba y la cajera también, llamaba a todas las supervisoras haciendo gestos como de molino de viento…

PD la foto es del momento qué coño pasa con la caja, tomada desde mi móvil en un afán de documentaros del todo...
Por fin llegó una supervisora que se ve perfectamente que ha prosperado en el mundo del las líneas de cajas porque llevaba un walkie talkie… y unas gafas que la hacían más intelectual… empieza con un aire muy serio a aporrear todas las teclas a su alcance… se ve que lo hace al azar pero ella disimula, la cajera rubia le dice que eso ella ya lo ha hecho, la supervisora la mira como diciendo tú te callas bonita que yo tengo grado y experiencia… a los 7 minutos y probablemente gracias a los gritos de la pareja que se pelean, probablemente por culpa de la extenuación y porque el niño ceporro mayor se ha subido al carro, se ha caído, ha despertado al ceporro pequeño y ambos están llorado en dueto… la supervisora se da por vencida y desconecta todo para reemplazar el módulo de impresora de la mía caja por él de la caja de al lado….
La familia feliz paga y se larga como avergonzada…
Y después de 30 minutos… es mi turno…
Mi carro es de pijos, lo sé…. Llevo dos doradas, una pierna de cordero, cervezas, acuarios, vino de la Rioja, ensaladas de esas ya lavadas, zumo recién exprimido, una bandeja de sushi… como siempre pagaré el doble que la abuela por una compra el doble de pequeña….
Salí del puto centro comercial a las 14h15… fue una experiencia altamente traumática pero por lo menos pensaba que a las malas malas, ya tenía post para escribir

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Pio pio pio

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