jueves, 18 de noviembre de 2010

SI YO NO PEDÍA TANTO

Mi padre, ese gran hombre que se parecía de joven a Alain Delon (y no es amor de hija) y a sus 70 años sigue siendo delgado, fibroso con el mismo pelo plateado que Blake Carrington pero sin sus típicos reflejos azulados de vedette americana, tiene una mirada azul penetrante de director de colegio, puesto que ocupo orgulloso hasta su jubilación.


Mi padre ese hombre tan guapo que a su avanzada edad hace suspirar a algunas de mis amigas (lo digo totalmente en serio La Estaban se pone muy tonta cada vez que le ve, hasta se atreve con el gabacho... "andré tou e muy joli" dice suspirando todita enrojecida) y él se ríe todavía más avergonzado que ella porque es un hombre bastante reservado, me quiere mucho, siempre fui la niña de sus ojos. Según mi madre siempre fue más permisivo conmigo que con mi hermano.


A mi padre que fue maestro mío en sexto de primaria, le gustaba mucho que yo sea la más lista de la clase, la que sacaba mejores notas y ganaba concursos de conjugación. No me lo decía con palabras porque es un hombre parco en verbo, menos cuando se ha tomado dos copas - no bebe,  ni fuma - y libera su lado más gamberro. Mi padre tenía grandes aspiraciones para esa hija que sacaba matrículas de honor sin ningún esfuerzo aparente. El tuvo que pelear con sus propios padres para poder ser maestro, en la familia todos eran obreros, no veían la necesidad de perder el tiempo aprendiendo algo que no servía para construir-arreglar-reparar cosas.

Pero mi padre, extraterrestre en su propia familia, cuando le inscribieron a la fuerza en la Escuela de Oficios, se pasó un año entero en la sesión de mañana de un cine de barrio en vez de acudir a clase. Eso le proporcionó una cultura cinematográfica extensa, es una enciclopedia viviente del cine de los 50-60, especializado en John Wayne, Errol Flynn, John Ford y todo lo referente al Far West. Así consiguió desanimar a mi abuelo quien accedió a mandarle a un internado para que se saque el título de profe.

Por lo tanto mi padre siempre nos dejó elegir la carrera que queríamos emprender. Aún así, sé que cuando le anuncié que iba a estudiar turismo, le decepcioné, se esperaba de mí que sea como mínimo intérprete, traductora, historiadora... que iba a acumular varios diplomas, que sería carne de Master y cursos post grados... pero no me lo reprochó porque como él, elegí mi camino, lo único que sé es que lamentaba en secreto que yo siempre escogiese el camino más fácil, el que me exigía el menor esfuerzo, el que me permitía seguir siendo una juergas, poder tener un empleo de sueldo poco boyante y sin derecho a ahorro, en definitiva que no aproveche el potencial que las hadas madrinas me concedieron al nacer.

Porque yo lo sé tengo una hada madrina golfilla que se encargó de que yo no sea una especie de Hilary Clinton, una Esperanza aguirre, una Patrica Botín... me la imaginó escondida detrás de las demás que me estaban regalando sensatez, equilibrio, obediencia, dotes para el cálculo mental, el latín y sus declinaciones, los idiomas, una memoria de elefante, esperando a que se vaya para obsequiarme con el buen humor, la inconsciencia, la impertinencia, la pereza, gusto para el buen comer, la facilidad para dejarse liar y volver contentilla a casa y la falta absoluta de ambición profesional... fue ella quien me salvó de ser doña perfecta, y no sabrá nunca cuanto la agradezco el favor.

Porque yo no tengo ambición - ya lo dije en varias ocasiones. Mi padre en un primer momento se asustó, dónde había fallado su plan de hacer de mí una mujer de provecho y cuando lo dejé todo para largarme a Madrid, sin motivos aparentes - es que por no asustar a mis padres no les conté que lo dejaba todo por un amor sin garantía de prosperidad, era hacerles sufrir inútilmente - creo que directamente me tomó por loca de la vida. Pero no se metió, supongo que pensaba que era una pataleta de las mías, mi último estertor de Peter Pan con falda y que pronto después de pasar penurias y hambre volvería a casa para casarme con mi novio de toda la life alias Marco - que sabría perdonarme haberle dejado - y seguir quizá con mis estudios.
Pero ya sabéis que así no ocurrió. Ahora mi padre, feliz abuelo, ciclista de a diario (30km que llueva o haga sol), coleccionista de tebeos de Spirou y Tintín (valiosísima colección) ha asumido que esa criatura de QI alto y buenas aptitudes para el estudio, es feliz tal y como es, así que se alegra por mí y cruza los dedos para que me quede como estoy.

Y yo así quiero seguir viviendo, lo que pasa es que NO ME DEJAN. Últimamente menos, mi craso error es que a pesar de mis esfuerzos para que me encarguen lo mínimo, y sobretodo no ser imprescindible, sin yo quererlo he asumido muchas tareas... porque si bien me falla la ambición, me gusta el trabajo bien hecho y prefiero hacerlo yo a que los demás lo hagan mal... así me va.

Yo quien sólo aspiraba a un trabajo sencillo de secretaria, pasé a compras por eso de saber idiomas y poder hablar con los proveedores extranjeros, después cómo compraba me encargué de la logística, ya que los dichos proveedores me pedían qué cómo me mandaban el material, puesto que el material me llegaba pues éso, no lo íbamos a guardar como decoración, así que empecé con las ofertas, luego la venta y puesto que lo había vendido pues alá a facturarlo todo, y cobrar cómo no, entonces fue cuando me dijeron que ya puesta porqué no entraba todas mis facturillas en el programa de contabilidad... y de allí a declarar IVA, intrastat aduanero, IRPF etc etc etc...  Total que acabé siendo una especie de centro neurológico y me temo que neurótico de esa nuestra micro empresa. 

Ahora con mi compañera de baja por depresión - o sea hasta cuándo ?¿?¿? - pues estoy haciendo de todo, hasta reparto y empaquetado... y me temo que no doy más de mí misma... me consuelo pensando que si encima yo viviese en el tercer mundo tendría 5 niños más, pero aún así a veces recuerdo mi propósito de no agobiarme en la vida y me aferro a él como un vegano a sus algas...
Así que me parte el no poder contestar a vuestros comentarios, especialmente él de ese anónima que me dice que le alegro la vida en esos tiempos difíciles, no poder comentar ni casi leer vuestros posts.. pero me temo que no tengo elección... sé que no me lo tomaréis en cuenta, pero el poco tiempo que tengo lo dedicaré a escribir el blog mío, el de zeta lo tengo que dejar en suspenso, por cierto el próximo post sí será de Dante...
Besos y de paso buen fin de

8 comentarios:

  1. pues relajate!!y ven cuando quieras! aqui estamos para leerte!
    hay un chiste muy bueno y muy asqueroso que me ha recordado tu historia...empiezas con un hilito y por no dejarlo....asumes, asumes...en fin!! DELEGA

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  2. Si es que trabajar con los de casa es lo que tiene entras para hacer algo concreto, en mi caso delineante y al final acabas incluso barriendo el despacho, montando muebles nuevos, haciendo visitas, de encargada de la centralita, diseño.... ( por suerte a mi por ahora no me ha llegado el momento contabilidad, pero ya me han lanzado un par de veces eso de tendrías que mirar como funciona esto y así verás que bien...y me aterra pensar en IVA, trimestres, papeles, bancos....)

    Tu papi es de esos abuelos que miras y piensas, ese señor estaría bueno en sus tiempos... mmmm... jejejje

    Me alegro de que te dejaran libertad de movimientos para que pudieras buscar tu felicidad, a mi me fue más complicado, quería hacer algo de diseño en moda y me cerraron todas las puertas en casa, se me pasaron las ganas y con los años he acabado en diseño, pero de casas, y me encanta... todo sea poder dejar a la imaginación volar.

    Ves?? Yo también creo algo, no se escribir en un blog, pero me siento útil para la gente...

    Besos, y espero que tengas más momentos para ti!!

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  3. joe, mira has usado una expresión del acual he hecho yo un post entero! jajaja
    No te preocupes, tú haz lo que debes.. y aqui seguiremos!

    Besos

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  4. Así estuve yo mucho tiempo, hasta que ya no di más de mi misma y sin desarrollar mi verdadero potencial, solo te digo, ánimo nena, y que sea para bien! que guapo tu padre!
    Besos

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  5. Cruela, guapa es que para ocultar ese potencial hace falta algo más que tu rubia cabellera.

    Siento que andes tan pillada, y con tan poco tiempo para tí y tus cosas (entre otras éstas) pero todo son rachas, y esta también pasará.

    Un beso

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  6. Ay, hija, eso es por lo joven que eres. Una de las cosas que he aprendido yo con la edad es a decir que no. No quiero hacer eso sencillamente porque no quiero, estoy ocupada con otras cosas. Me pillas justo en ese momento, cuando en mi chiringuito se reparte juego y yo advierto, no quiero trabajar más, quiero vivir más. Alguna ventaja tendría que tener llegar a mayor. ¿No?

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  7. diré tres cosas Cruela:

    1. prioriza, ni todo lo urgente es importante, ni todo lo importante es urgente, coloca cada cosa en su sitio y en su momento

    2. delega cuanto puedas y un poco más (y si tu compañera está de baja, pídete una sustituta, que todos tenemos límites)

    3. ejercita el sano derecho a decir NO, IMPOSIBLE, y otras variantes...

    Y dicho esto... el blog nunca debe de ser una obligación sino un capricho, un refugio, o lo que sea para cada una. Escribe cuando puedas y no te preocupes por no poder contestar comentarios... ya volverás a estar a tope cuando puedas.

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  8. Niña, en esa empresa necesitáis un ERP. (Es un programa informático, ojo, cuando te lo pongan te quedarás muy tranquila) Un saludo a tu padre de parte de un admirador. Hasta otra

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